martes, 17 de noviembre de 2009

Playa

Se alejó un par de pasos, muda
de las palabras escritas en la arena
con una rama humedecida él dibujaba
un corazón que se quería
amenazante llevar la marea.
Lo dejó en la orilla como vestigio solitario
estampado cada vez con un trazo más fino
él también se alejó
creyendo avanzar en dirección contraria
pero dibujando sin querer el mismo camino.
Jura que ella no sabe que él la mira.
Ella vuelve, va y vuelve
como las olas indecisas de romper en tierra,
por fin moja sus pies en la sal de la orilla
y llora un mar de lágrimas esperando que él vuelva.
Está muy lejos, no la escucha
no lo necesita, se acaba la espera.
Ya le ha recogido un ramo de caracoles blancos
y ya regresa descalzo corriendo.
Ya le toca el brazo
y ya ella se abalanza a sus brazos sin miedo
formando con sus siluetas un corazón de nuevo.
Ya él sonríe esperando el ocaso
para dormir en la orilla soñando un mañana imperecedero.
Mudos de nuevo,
la noche en la playa,
susurra un Te Quiero.