jueves, 5 de mayo de 2011

Stop!

Me autoanalizo y que veo,
una fémina parada en medio del camino,
en un cara a cara frente a mi destino
y a mi vulnerabilidad,
mirando fijamente
a un ceda el paso a los errores
y a un disco pare para volver a empezar.

Un “respira” le susurra la vereda,
siéntate un poco al lado a descansar.
Lanza tu frenesí con violencia y sin nada que pensar.

Y ella siente la tierra sucia tras tus pies,
siente su cuerpo cansado,
gritando en silencio a más no poder
-tanto tiempo todo lo callado-.

Desesperado dice “detente, por favor”
” tienes que” parar,
no posee valor correr, cuando no vas llegar
sin mirar, sin caminar, sin el deleite de avanzar.

Mira, entonces, al horizonte y al cielo
desde sus barrotes sin ventana,
que sin ellos seguiría errante
entre los naufragios cotidianos.
Ya nada es cotidiano, más que esperar.

No me hace mal, sino fuerte
Esta debilidad que se me ha forzado,
esta estadía en cárcel de amores,
en tiempo de arraigo,
una escapada del mundo, el esperado milagro.

Una despedida y un reencuentro con el espejo,
una caída sin tropiezo,
un “reacciona niña” a bofetadas,
una sacudida y al piso
recordándole a mis ojos
una perspectiva ya olvidada.

-Se me entumecen los huesos inertes
mientras pienso cuanto sabe la vida,
de cuanto iba a necesitar-
Un ahogo para volver a aprender a respirar.
Una carrera perdida por default,
¿qué gran fracaso?, ¡qué oportunidad!.
Una lágrima de risa que encontró su prioridad.
Una lágrima de pena que solo viene
de vez en cuando a penar.
Una catarsis al despertar.
Un giro de esta bailarina, que solo quiere salir a volar.