El día estuvo como un perfecto septiembre
y tú no estabas para cortarme flores.
El viento acarició mi silueta
y no me viste sonreír.
Espero que el sol te haya llevado los besos
que te dediqué al caer la tarde.
La brisa tibia me acunará esta noche
que no estás,
y por tus manos espero el mañana.