domingo, 20 de diciembre de 2009

Impávido


Se secan los girasoles en mi mano,
se me llueven los ojos de llanto,
y apretando fuerte el ramo
trato de apresar así los minutos
que faltan para una sonrisa de verano.
Será como cuando pasas al lado
sin mirarme, sin reconocerme
quedándote impávido frente a mi mirada,
viendo un jardín cualquiera desconocido,
omitiendo la tristeza sentada al lado.
Sepulto las flores a un lado
y es que como un girasol sin colores
quiero secarme y reencarnar en flor nueva
para que ahora sí
te des vuelta a mirarme.