Y te robaré un beso y un color
para que así las penas se pinten bonito,
haciendo que las calles se iluminen,
y que los paseos no se hundan
en las lagrimas negras de rabia,
cristalinas de pena.
Y te robaré una sonrisa y un abrazo
para reconfortarnos,
y te rodearé en caricias misteriosas
para que las descifres de a poco
Para que las guardes y las traigas
de vuelta danzando a mi piel.
Te robaré el corazón todos los días.