La necesidad de tenerte es como un río que se congeló
que fluía en un fuerte torrente
con un caudal incomparable
y un palpitante corazón.
Pero en el gélido invierno se solidificó,
y ahora millones pueden pasar sobre su espalda
trizando su fragilidad en cada paso que dan.
El corazón florece cada día menos,
el torrente está quieto, casi en sin respirar,
el sol brilla por su ausencia
para derretir las almas.
Hasta está endurecida su sonrisa,
y su murmullo está en silencio absoluto,
sin cantar.
Su única esperanza es la primavera.
Mi única esperanza es que llegues a soñar,
esta noche a mi ventana abierta.