Porque ni
para ti ni para mí,
cuando el
frío cae pasa desapercibido,
porque tú y
yo sabemos el valor del viento,
de un árbol
teñido de rojo,
de un cielo
de nubes azules y negras,
de un
temporal avasallador,
de una
tempestad que parece tirana,
de una aguacero
que nos arrulla,
de un sol
que descansa.
Porque eres
capaz de sorprenderte con un cielo cubierto de estrellas en medio de Mayo,
porque
valoras un Enero más que nada.
Porque me
esperas bajo la lluvia, no para protegerme, para disfrutarla,
porque lo
mejor del inviernos es dormirme entre tus brazos.