Después de mucho sol,
la tormenta acecha impertinente,
el invierno llega imperioso y trae aguacero,
en los ojos y en los cielos y en las almas.
Después del aguacero, la calma,
y ese es el mejor momento,
para volver a soñar,
justo antes de la sonrisa inquieta,
justo antes del "tequiero".
Después sale el sol de nuevo.