viernes, 18 de mayo de 2012

Extraño

El día que deje de extrañarte va a ser nuestra despedida. Ese día hoy parece inconcebible. Te he llegado a extrañar hasta que me arde el pecho en un indescriptible dolor, el corazón se me comprime hasta lo más mínimo y apenas me deja vivir, en un estado de latente angustia. Obsesivamente te he buscado en los andares de mi diario caminar, esperando un atisbo de tu sonrisa que me devuelva el aliento. Te he extrañado desde el alma y hasta el alma misma. Te he extrañado con intensa agonía. He cerrado mis ojos para capturar tu mirada en mis recuerdos, me he paseado por mi memoria recortando fotografías de ti. Me he enamorado de tu voz lejana, de tu presencia esquiva, de tu promesa de volver a mí. Para qué mencionarte que me sonrío, cuando puedo tomar tu mano sin que el tiempo nos persiga, y la vida me parece el mejor momento y el mejor lugar. Para que describirte mis ansias naturales, de tenerte cerca y más cerca una vez más. El día que deje de extrañarte creo que va a ser el día en que comience a extrañarte desde el más allá.