A veces soy yo la misma que me hace llorar.
A veces mi catalejo hace ver pequeñas, las cosas grandes.
A veces mi brújula apunta hacia mi dolor.
A veces mi carcelero no tiene la llave,
la tengo yo.
A veces mis anteojos no me dejan ver tu luz.
A veces soy testaruda,
y peco de soberbia y soledad.
A veces el amor se me esconde,
en mi enredo de no pensar.
A veces mi corazón parece maraña indescifrable.