domingo, 27 de septiembre de 2009

Desierto incierto

Hombre errante casi perdido
a veces confundido
entre las dunas iguales del desierto.
Encontraste un oasis
en cada uno de mis besos
que callados te regalan un sí
a tus peticiones de día
y de noche
de amor puro.
Es solo un oasis
un descanso en el arduo camino
en busca de alas
para los corazones de los benditos amantes
de los que sus pies se marchitan
si no se despegan a ratos del suelo.
Es solo un suspiro
para seguir andando
caminante de mis pasos
en pos de las ganas de mi risa
y yo fiel seguidora de la tuya.
El desierto es eterno, te digo,
y el cielo que lo abraza
dibuja horizontes indescriptibles.
Si es un delirio querer seguirlos
inciertos, plenos de oportunidades
desperdiciadas por los establecidos
en su cómoda disputa entre el ir y el estar,
vuélvete un loco conmigo
y dejemos el oasis atrás recuperando fuerzas
para sopesar el intenso calor
y no congelarnos de frío.
Lejos del agua
de la sombra y del abrigo
no te ofrezco nada más que mi mano
y un camino desconocido
pero un destino tan certero
como juramento de tenerte conmigo
pase lo que pase.