Solo quería decirte
que la lluvia me trajo la pena
cuando cubrió de frío septiembre
y me trajo un proceder de niña mimada
que tu condescendencia con mis mañas
me transformó más tarde
en más de una alegría.
Lluvia verdadera o lluvia ficticia,
rechazada en mis ganas
o correspondida,
bajo el alero de tus brazos me mantengo
y aunque salga a su encuentro
ahogándome a veces,
si por un beso tuyo
debo abrir mi boca,
la lleno de agua y pesares
para saciar tú sed de mí con ella
y de paso de ti la mía.