Un arcoíris de frutillas y azúcar
endulzando el viernes que tanto me gusta
después de recorrer calles de mierda
en una semana de rojos y penas
de avanzar en veredas rotas
que doblan en la esquina de ninguna parte.
De pronto una toma de mano
al compás de canciones que nos suben la adrenalina
y una cuota de bohemia nocturna
y un par de besos temperados
y un te quiero reflejado en miradas
borrando sombras y calaveras errantes,
el mejor fin de una historia que comienza en el fin de semana.
endulzando el viernes que tanto me gusta
después de recorrer calles de mierda
en una semana de rojos y penas
de avanzar en veredas rotas
que doblan en la esquina de ninguna parte.
De pronto una toma de mano
al compás de canciones que nos suben la adrenalina
y una cuota de bohemia nocturna
y un par de besos temperados
y un te quiero reflejado en miradas
borrando sombras y calaveras errantes,
el mejor fin de una historia que comienza en el fin de semana.