jueves, 1 de octubre de 2009

No tengo

“mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites”

Creo no tener estrategia
más que hablar de mí y mirar
y por sobre todo quedarme callada
no haciéndome la interesante
tratando de escuchar lo que no dices.
No soy quizás tan atenta como se esperaría
y solo juego con mi pelo por nervios
o incluso de aburrida
no como el ritual de coquetería
que se estila comúnmente.
No acostumbro planear las miradas
ni los besos al borde de la boca
ni los roces de las manos sin querer
siempre queriendo.
Por fin me necesitas
me dices y te creo
y quizás es mucho o es lo que quiero
-no sé-
quizás a veces me aterra que me necesites tanto
y quizás no es tanto y me da miedo
otras me estremece que no lo hagas.
Y no sé porque pretexto esto ha sido
y le temo más que ha a nada a la costumbre
o a la estabilidad que me quita las ganas, los sueños.
Tampoco sé qué día cualquiera
no sé si ha sido hoy
o será mañana
o fue hace ya mucho tiempo
meciéndonos en aquella hamaca
-te acuerdas-
o en aquel camino hacia el añorado muelle
de los encantos
o si van a ser todos los días
o si eso es pedir demasiado.
No tengo estrategia
ni menos pretextos
los busco por todas partes
y no lo entiendo
no poseo mil razones
ni una
ni un veintitrés de enero
ni un porqué que me pueda comprar.
Te tengo a ti
y a mí contigo.
Y no sé porque quiero saberlo tanto.