No quiero estipular injusticias
ni pactar aquí mil juicios
que no son
pero que parecen.
No quiero porque no me gusta
ser víctima ni victimaria de ellas
las malditas que con
los “esperaba que hicieras”
me tienen amoratadas las calmas
y las sonrisas malgastadas.
Solo me voy a dormir los daños
con un amargo sabor a pena
a ver si con el sol de mañana se secan
y quedan buenos.
Ojalá que mañana no esté nublado
ni que me acompañe en las andanzas
el prejuiciado pie izquierdo,
esta noche no hay buenas para nadie
para ti las habría
pero como que no me salen del llanto.