miércoles, 26 de agosto de 2009

Acuarela



Que tienen los colores que son tan felices que vuelan, porque no me regalan alas dibujadas para pintar viajando. Porque no me comparten sus matices infinitos para que me envuelvan en armonía con el viento y me agobien en cantos. Porque no me permiten inventar un tono nuevo, un nuevo suspiro, un nuevo tono rosa para los amores vespertinos, en vanidosos y sublimes cielos de acuarela. En noches de negro pintado de estrellas.
Porque no inventas tú un color nuevo y me lo regalas con tus manos. Lo imponemos al mundo por su belleza, se lo entregamos como pago por juntarnos, compartimos sonrisas a cada trazo del pincel, lo dejamos que se vaya con la briza sin rumbo y que de la vuelta, para compartirlo con los tristes errantes perdidos, pero que vuelva.
Úsame como tu lienzo, colorea mis figuras, regálame un arcoíris por mi espalda, tómame la cintura fuerte, revuelve mis entrañas nerviosas de tu cercanía acalorada, dame pinceladas de alegría, aférrate a mis costillas, núblame los ojos y solo de deja un espacio para ver los tuyos, hagamos que reflejen los colores del cielo, traigámoslos a la tierra.

Tornémonos suaves, dóciles y frágiles como la acuarela, diluyámonos en nuestra agua y coloreemos todo. Caigamos cansados en un respiro, miremos tomadas nuestras manos manchadas, tomemos el tiempo de ver nuestra obra y todo los colores inventados, solo para continuar felices pintando.

Y yo te pintaré una sonrisa nueva todos los días.