
Hoy veré una estrella y pediré un deseo:
Quiero un amor apasionado
mío y suyo,
en el más profundo anonimato
y también tan hermoso
que sea imposible callarlo a los vientos.
Un secreto a voces de canto.
Quiero que no me corte las alas
si no que las engrandezca
que no me pida amor,
que me haga entregarlo con locura
y con cariño
y con ternura.
Quiero un abrazo y un beso
todos los malditos días,
pero quiero extrañarlos
para quererlos
y no perderlos en la rutina.
Nada menos.