lunes, 24 de agosto de 2009

Mi castillo en el aire.



Cuando las noches se llevan los días
Y se llueven de sal los semblantes

y los soles se van con las lunas tristes,
me regalaste un cielo de cometas

y deseos fugases
en el refugio de nuestros anhelos.

Y cuando no merecía más que un verso cruel
Cantado con tus llagas

me regalaste un castillo en el cielo
el mismo, el verdadero
el que se había arruinado
con muros más sólidos y con luces más brillantes
con cimientos indestructibles de amores.
Mi castillo se encuentra con grietas
y con rincones despedazados,
con malezas angustiantes
y escalofriantes telas de araña.
Pero el amor verdadero,
el de los que no se rinden
va sanando lo resquebrajado con risas
limpiando con susurros de calma,
con abrazos tibios,
restaurando con palabras mudas
y besos derretidos de miel de abejas.
Mi castillo en el cielo se había caído
pero tú con tus manos lo pusiste de pié
de nuevo, y nuevo
lo encumbraste al cielo
como volantín que nace al llegar septiembre,
y me elevaste a mí
a mi recóndita ventana, conocida para tí.
Me resta a mí ya sin coronas ni brillantes
que se me han caído con lo que me ha zarandeado el viento
alzar mi mano hacia la tuya
y la tuya a la mía atraeré presurosa
con miedos, vergüenzas y nostalgias
con promesas, caricias y miradas enamoradas
y te llevare a mi cielo
color acuarela
A mi castillo en el aire.